Introducción

El feminismo decolonial emerge como una corriente teórica y política que cuestiona las estructuras de opresión impuestas por el colonialismo y que persisten en la modernidad bajo nuevas formas de dominación. A diferencia del feminismo liberal o del feminismo hegemónico europeo y norteamericano, que ha tendido a centrar sus luchas en la igualdad jurídica y los derechos individuales, el feminismo decolonial pone en el centro del debate la intersección entre género, raza, clase y territorio, denunciando cómo la colonialidad del poder sigue determinando las experiencias de las mujeres en América Latina (Lugones, 2010).

Este feminismo parte de una crítica fundamental a la modernidad occidental, entendida no como un proceso emancipador, sino como un sistema que ha consolidado relaciones de poder asimétricas entre el Norte y el Sur Global. Tal como argumenta Aníbal Quijano (1992), la colonialidad del poder no desapareció con la independencia de los países latinoamericanos, sino que se transformó en nuevas formas de explotación y marginación, reproduciendo jerarquías raciales y de género. En esta línea, María Lugones (2010) desarrolla el concepto de "sistema moderno/colonial de género", donde sostiene que el patriarcado impuesto por la colonización reconfiguró las relaciones sociales de las comunidades indígenas y afrodescendientes, subordinando a las mujeres racializadas bajo una doble opresión: la de género y la de la colonialidad.

Además de su dimensión teórica, el feminismo decolonial se nutre de las luchas de los movimientos sociales, en especial de los pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos, quienes han resistido históricamente a la desposesión territorial, la violencia estructural y la imposición de modelos de desarrollo extractivistas (Curiel, 2007). La reivindicación de las epistemologías del Sur (Sousa Santos, 2010) es fundamental en este marco, ya que el feminismo decolonial no solo busca la inclusión de las mujeres en los sistemas dominantes, sino la transformación radical de estos sistemas, recuperando conocimientos, prácticas y cosmovisiones que han sido históricamente deslegitimadas por el pensamiento eurocéntrico.

En este blog, exploraremos el origen del feminismo decolonial, sus principales exponentes, sus apuestas políticas y los desafíos que enfrenta en la actualidad. También analizaremos la relación entre esta corriente y la lucha contra el extractivismo, la militarización y el racismo estructural, así como su impacto en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Finalmente, reflexionaremos sobre el lugar que ocupamos frente a estas problemáticas y sobre cómo podemos contribuir, desde diferentes espacios, a la descolonización del pensamiento y la acción feminista.

A través de este análisis, buscamos no solo comprender el feminismo decolonial desde una perspectiva teórica, sino también visibilizar su relevancia en las luchas actuales de América Latina. Como advierte Rita Segato (2016), la violencia patriarcal no puede entenderse de manera aislada de la violencia colonial y capitalista, por lo que la superación de estas formas de opresión requiere un enfoque interseccional y comprometido con la justicia histórica. En este sentido, el feminismo decolonial nos invita a repensar el feminismo desde América Latina y para América Latina, reconociendo la importancia de las voces y experiencias de quienes han sido sistemáticamente silenciadas por el orden global.

Referencias del blog. 

  • Curiel, O. (2007). Crítica poscolonial desde las prácticas políticas del feminismo antirracista. En La invención del racismo.
  • Lugones, M. (2010). Colonialidad y género. Tabula Rasa, 9, 73-101.
  • Quijano, A. (1992). Colonialidad y modernidad-racionalidad. Perú indígena, 13(29), 11-20.
  • Segato, R. (2016). La guerra contra las mujeres. Madrid: Traficantes de Sueños.
  • Sousa Santos, B. (2010). Epistemologías del Sur. CLACSO.

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