Posición personal
Desde mi perspectiva, el feminismo decolonial no solo es una corriente teórica fundamental, sino una lucha política urgente y necesaria en América Latina. Al analizar sus problemáticas centrales, me resulta imposible no cuestionar la manera en que el racismo, el patriarcado y la colonialidad siguen operando en nuestras sociedades, afectando de manera desproporcionada a las mujeres indígenas y afrodescendientes. Considero que es un error pensar en el feminismo como una única lucha homogénea, cuando en realidad existen múltiples formas de opresión que deben ser abordadas desde perspectivas interseccionales y situadas.
Personalmente, este tema me interpela en varios niveles. Primero, porque como estudiante de Ciencia Política, comprendo que el conocimiento hegemónico ha tendido a invisibilizar las experiencias y resistencias de las mujeres racializadas, lo que refuerza una visión eurocéntrica del feminismo y la política. Segundo, porque como habitante de un país latinoamericano, no puedo ignorar el impacto que el extractivismo, la violencia estatal y la exclusión estructural tienen sobre las comunidades indígenas y afrodescendientes. Y tercero, porque asumir una postura crítica frente a estos temas implica reconocer que no basta con el análisis académico: es necesario un compromiso ético y político con la transformación de estas realidades.
No me corresponde apropiarme de sus discursos ni hablar en nombre de quienes han sufrido estas violencias históricas, pero sí creo que mi papel, desde el ámbito académico y político, es contribuir a visibilizar sus demandas, cuestionar las estructuras de poder que perpetúan la exclusión y aprender de las epistemologías y prácticas de resistencia que han construido. El feminismo decolonial no es solo una crítica al feminismo blanco y liberal, sino una propuesta para desmontar las bases mismas de la opresión colonial y capitalista. En ese sentido, me identifico con su apuesta política y considero que debe ser un eje central en cualquier proyecto de justicia social en América Latina.
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